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jueves, 30 de diciembre de 2021

MISAS DE EPIFANIA DÍA 6 DE ENERO



M
isas de Epifanía el día de Reyes  6 de enero, Día del IEME:

1.   8.15  RNE-R5. Antonio Gonzalez-Mohino, Secretario INSTITUTO ESPAÑOL DE MISIONES EXTRANJERAS, desde nuestra casa de Ferrer

2.  10,30. TV.2, desde la Parroquia de San Bernabé (San Feliu de Guixols, 9. Vallecas. Metro Alto del Arenal. Celebra Luis Ángel Plaza Lázaro,  Director del INSTITUTO ESPAÑOL  DE MISIONES EXTRANJERAS

3.  12.00 13.TV,  desde la Parroquia Virgen del Coro (Virgen de la Alegría, 12) Barrio Concepción. Metro Ventas,  Carmen. Celebra Carmelo Pérez-Aradros León Departamento de Información y Animación Misionera


jueves, 5 de diciembre de 2019

CAMPAÑA EPIFANÍA

viernes, 5 de enero de 2018

UNA HOMILÍA PARA UNA SOLEMNIDAD MISIONERA


Lecturas: Is. 60,1-6 Sal. 71,1.7-8.10-13  Ef. 3,2-3.5-6  Mt. 2,1-12

Hoy es el día de Reyes, el día de los regalos para los niños. Recordamos a los magos que ofrecieron sus regalos a Jesús. Pero el gran regalo para el mundo es Jesús, el Dios con nosotros. 


Este día le llamamos también Epifanía; ¿qué significa esta palabra? Es la manifestación de Dios a todos los pueblos, simbolizado en los tres magos que vienen en su busca de diferentes lugares de la tierra.
La primera lectura de hoy nos dice “levántate que viene tu luz”; el profeta Isaías nos recuerda que viene una gran luz para iluminar la oscuridad de su pueblo. Es la estrella que orienta el camino de los magos y que orienta también nuestro camino. El ángel dice a los pastores que Jesús es una gran alegría para todo el pueblo.

Realmente en medio de nuestras tristezas Él es nuestra gran alegría, en el sufrimiento Él es nuestro consuelo, en nuestros miedos Él es nuestra defensa, en nuestra lucha por la justicia Él es nuestra fuerza; realmente Él viene para traer luz a nuestras relaciones en la familia, en el barrio, en el trabajo, en la sociedad. Su ternura y su paz nos acompañan. No cabe el desánimo, no cabe la tristeza, no cabe quedarse parado, no cabe acomodarse a la injustici
a, a la exclusión o al olvido de los pobres, no cabe instalarse en el rencor, la rabia, la envidia o el odio; tampoco quedarnos en la agresividad, en la división o dominados por el dinero….pues una gran luz, una esperanza, una fuente de vida ha llegado para nosotros.

Necesitamos ser misioneros todos de la luz, la alegría y la esperanza que ha venido. Comunicándola van surgiendo relaciones fraternas, relaciones de hermanos. Al comunicar la luz del niño de Belén, vamos formando, como los primeros cristianos, comunidades de vida y esperanza, comunidades de hermanos; el encuentro con Jesús cambia nuestras relaciones, nos transforma en verdaderamente hermanos.

Si queremos que nuestras comunidades y nuestras parroquias sean más vivas, tengan más esperanza, más alegría y más compromiso, tenemos que hacer que sean más misioneras, que salgan de la comodidad y del egoísmo, que salgan de las cuatro paredes de la iglesia para hacer presente el amor de Jesús de Belén que ha venido para que todos tengan vida y la tengan en abundancia, dice el evangelio de San Juan. Dice el Papa Francisco que nuestra iglesia debe ser una iglesia o parroquia en salida. La salida al encuentro de los hermanos irá construyendo verdaderas comunidades de hermanos.

Que la estrella de Belén nos guíe en nuestro camino y la luz de Jesús ilumine nuestra parroquia.


miércoles, 13 de diciembre de 2017

CATEQUISTAS MISIONEROS, ESPERANZA DE LA IGLESIA

En la Jornada misionera de 1980, hace ya 37 años se escribía la siguiente reflexión en torno a este título que precede y que era el lema de aquel año:



"El catequista o animador de la comunidad fue una figura clave en la evangelización de muchos países. Su bicicleta recorrió los más remotos poblados de la selva. Su lengua repitió incansablemente a cientos de hombres y mujeres lo más esencial del mensaje cristiano. Su dedicación desinteresada y su celo, aun en las más grandes dificultades y peligros, arrastraron a mayores y niños hacia la fe cristianan.

El catequista instruía, visitaba a los enfermos, preparaba a quienes iban a recibir los sacramentos, presidía las celebraciones de la palabra y era el mediador entre el misionero y los cristianos.

La remodelación de la Iglesia local como comunidad de fe y de acción con ministerios propios ha multiplicado los catequistas. Hoy empiezan a ser fruto de la propia comunidad a la que sirven. Es así como la comunidad se engendra, crece y fortalece.

El objetivo es claro: que cada comunidad cristiana esté dotada de sus propios anunciadores y formadores de la fe. El catequista de antes, venido de fuera, anunció la fe que desembocó en comunidad. El catequista de hoy anuncia desde la joven comunidad la fe que se hace vida y crece.

domingo, 10 de diciembre de 2017

EL IEME CON EL PIE EN EL PRESENTE Y LA MIRADA EN EL FUTURO

Año tras año os hemos ido dando a conocer distintas facetas del IEME: de lo que somos y de lo que queremos ser; de nuestros trabajos en la misión fuera de nuestras fronteras y de nuestra tarea de animación misionera aquí en España, de nuestros sueños y nuestras esperanzas (también de nuestras dificultades y limitaciones). Hemos dejado muy claro que nuestra iglesia española y todos nosotros, como bautizados, somos y tenemos que ser misioneros. Nos lo dice jesús en el evangelio, nos lo ha dicho el Papa cada rato y nosotros lo sabemos muy bien. ¿Lo creemos y lo vivimos? Ese es otro cantar…


Nosotros, los sacerdotes misioneros del IEME, somos una cara visible de esa iglesia misionera (otras caras son los/as religiosos/as, los laicos). Y no queremos repetir sin más, hacer lo mismo siempre. Por supuesto que lo esencial no cambia: anunciar la Buena Noticia del Reino, con obras y palabras, especialmente a los pobres, como lo hizo Jesús (Lc 4, 16-21). Somos muy conscientes de estar no sólo en una época de cambios (y muy rápidos) sino en un “cambio de época”, donde todo se replantea. Ello nos obliga a reflexionar, evaluar, cambiar, convertirnos…


Afortunadamente, en el IEME tenemos establecida una Asamblea General cada 5 años. Y este año, 2018 en mayo, nos toca hacerla. Nos reuniremos representantes de todos los países donde estamos trabajando, más los de España, para preguntarnos con sinceridad: ¿dónde estamos? qué estamos haciendo? cómo lo estamos haciendo?... Y, sobre todo, sí es eso lo que el Señor nos pide, si es eso lo que hoy necesitan los pueblos y las iglesias donde trabajamos. Y adelantarnos al mañana.


No cabe duda de que es importante que tengamos bien puestos los pies en el presente (en el mundo de hoy y en la Iglesia de hoy, la que nos dibuja cada día el papa Francisco). Y es importante que pongamos la mirada no tanto en el pasado sino en el futuro: lo que queremos ser y hacer, lo que Dios espera de nosotros y aquello a lo que tienen derecho a esperar los pueblos a los que somos enviados.
Desde ahora os agradecemos vuestras oraciones para que acertemos en nuestra Asamblea General de este año. Somos menos y mayores cada vez, pero eso no nos exoneran de tratar de ser mejores, de trabajar cada día mejor. Y “si el Señor no construye la casa en vano se esfuerzan los albañiles” (Sal 127). Que Él nos eche una mano. Por adelantado, nuestra gratitud a vosotros.


ASOCIACIÓN AMIGOS DEL IEME

Ayer sábado día 9 de diciembre, la Asociación de Amigos del IEME tuvo su encuentro anual de San Francisco Javier. 

 Nos reuníamos alrededor de unas cincuenta personas entre amigos y miembros del IEME.  Este encuentro es como en cada ocasión un momento para afinar la memoria, regocijarse en los recuerdos, saborear la amistad, vivir aun experiencia de fe y pasárselo lo mejor que se pueda. 


Los asociados fueron llegando alrededor de las diez de la mañana, matrimonios, "singles", según estado. Se tuvo un primer encuentro-asamblea donde se  presentaron las personas que aún no se conocían, se dieron informes, se habló de las actividades de la asociación a lo largo del curso, se abrieron diálogos y se terminó con la exposición-enfoque de la Jornada de catequistas nativos y del IEME. La Asamblea estuvo presidida por Angel Sainz, presidente de la Asociación.


Tras este momento necesario se pasó a la Eucaristía que había sido preparada en sus cantos exquisitamente. Misa de Angelis recordando viejos tiempos, aunque las voces no estaban tratadas tan finamente como en otros tiempos. Una eucaristía que presidió José María Rojo y concelebraron Isidoro Sánchez y Ángel Becerril.


Tras la misa, la Mesa y tras la mesa una sobremesa sabrosa de cantos, bailes, chistes y actividades que se remontaban a los viejos tiempos de Burgos y otras actividades más modernas. Buen ambiente, buen rollo y todos tan contentos.








miércoles, 6 de diciembre de 2017

¡No nos dejemos robar el espíritu misionero!

Hace ni más ni menos que 35 años (1982) (algunos de los que escribimos esto no habíamos sido ordenados aún) se escribía la siguiente reflexión:

“-`¿Ir a misiones?´
-“No es el momento”, se piensa. Y luego, la tan sabida frase: “Bastantes misiones tenemos aquí” o la otra respuesta que parece más cristiana: “Van a tener que venir desde allá a misionarnos a nosotros ¿quién sabe?

En cierto modo, aquellas iglesias jóvenes y misioneras, con sus animadores y catequistas de comunidad, su testimonio sencillo, y hasta sus persecuciones y mártires, nos devuelven ya el evangelio como más vivo y comunitario. Este intercambio, diálogo y el “contar entre hermanos las maravillas que el Señor obra en otros pueblos”, tal como lo hacían los Hech 15, 3-4, es parte importante de la Misión. Para vivirla en plenitud la Iglesia es misionera, sale se abre a otras culturas y escucha allí “las semillas del Verbo”, nos dice el Vat. II


La Misión es una exigencia vital del Evangelio, es de lo más institucional en la Iglesia de Jesús. El miedo, la tal prudencia “humana” nos cierran el horizonte y con frecuencia nos paralizan. Cierto que vivimos tiempos de crisis, esperas y búsquedas. Pero lo que ya parece poco evangélico es que nos busquemos salidas a base de seguridades, intereses, muy privados y vueltas hacia atrás. “Desde la fe” las salidas son siempre hacia adelante, hacia un mayor riesgo y entrega y generosidad.

Queriendo revitalizar nuestra Iglesia de España no podemos encerrarnos en nosotros mismos diciendo: “Dios les guarde, hermanos, se las vayan arreglando” ¿Todo lo contrario!


Ir  a los más pobres, a los otros, esa es la opción preferente en el Evangelio de Jesús…..”Y así,  después de 35 años el Papa Francisco vuelve a reflexionar en los mismas claves, quizás con otras palabras.. “la alegría del evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús” “Ser Iglesia en salida” abandonando la “autorreferencialidad”,  abrirse a los desafíos de hoy, las tentaciones de los agentes e Iglesia que sumergen la actividad misionera en una crisis de miedo y desesperanza….y se permeabiliza en una crisis espiritual misionera. 

¡No nos dejemos robar el espíritu misionero!

miércoles, 29 de noviembre de 2017

CONSTRUCTORES DE COMUNIDAD

La sorpresa fue muy grande para mí: En todos los poblados (más de cien) de la inmensa parroquia que se nos había encomendado al sur del país, los cristianos celebraban en la mañana de cada domingo el Día del Señor. ¡Admirable¡ ¿Y cómo se las arreglan con sólo dos sacerdotes para garantizar la celebración del domingo por todos los rincones? 
  


El catequista (delegado de la Palabra se le llama en América Latina) acoge a la comunidad cristiana de su lugar que se dispone para la celebración. Llegan los lectores con su Biblia y las lecturas repasadas previamente para proclamarlas con claridad a la asamblea. Y los músicos y cantores con sus guitarras e instrumentos... La asamblea se va congregando, se saludan unos a otros y se disponen a celebrar el Día del Señor: se canta, se escucha la Palabra de Dios, se acoge con atención el comentario sencillo del catequista, se alimentan en la comunión cuando disponen de ella, se dan los avisos y se toman los acuerdos para la semana. En las otras capillas evangélicas del poblado también se congregan sus cristianos. ¡Es el Día del Señor!

En gira por las comunidades


La Palabra proclamada, acogida y celebrada en el domingo se desgrana en vida en Dios durante la semana: los ancianos y enfermos son visitados y se ora con ellos en sus casas, los niños y jóvenes tienen su catequesis, los responsables se reúnen para preparar la celebración siguiente y para dar seguimiento a las tareas de la comunidad. Son ellos (catequistas delegados de la Palabra los que cuidan y garantizan día a día la marcha de la comunidad. Una vez al año llega el sacerdote y se tienen la eucaristía, los bautismos y las bodas, si las hay. Y el aire de fiesta es aún mayor ese día.
Catequistas en panga por los ríos de Nicaragua

La iglesia en los lugares de misión gasta sus principales energías en formar responsables de las comunidades (catequistas o delegados de la Palabra); los reúne una o dos veces al año para capacitarlos en cursos y talleres y les acompaña en su vida de fe. Ellos son cristianos adultos y ejemplo de fe y de vida creyente: ¡CATEQUISTAS CREADORES DE COMUNIDAD!  

P. Janín con un catequista en Togo


Lo que sentimos sobre ellos lo retrata con acierto el cartel editado para esta Jornada Misionera de Epifanía: una comunidad reunida y asentada sobre la Palabra de Dios, que le va dando forma de corazón, haciéndole sentir que es portadora de la ternura de Dios derramada sobre ella y la envía a derramar ese amor sobre los pequeños y los pobres siguiendo a Jesucristo que está entre ellos (es a la cruz hacia la que todos orientan su mirada). Esa es la COMUNIDAD cristianas que cada CATEQUISTA se esfuerzan en CREAR con el impulso que viene del Espíritu.  

Reunión de catequistas en Tailandia




martes, 28 de noviembre de 2017

Animador-catequista


Como seglares itinerantes de dedicación plena a la iglesia local, suscitan en las comunidades diferentes servicios, alientan y forman a quienes los ejercen, median en los conflictos, ayudan a solucionar dificultades internas de la comunidad, participan activamente en el trabajo social y en la pastoral de la zona.


El animador-catequista es hoy un evangelizador de una iglesia local que va siendo comunidad de comunidades, familia de familias. Con su servicio de consejo y apoyo contribuye decisivamente a que la comunidad cristiana se consolide. A través de él, la pequeña comunidad se asoma a la iglesia zonal y universal.


Este pastor cercano e itinerante, hermano entre los hermanos, que con su fe engendra fe, necesita un cuidado especial: no sólo una remuneración digna, sino ante todo atención espiritual y familiar acompañada de una sólida formación permanente. (de la reflexión de la Jornada de Catequistas de 1982)

lunes, 27 de noviembre de 2017

SERVIDORES DE LA COMUNIDAD

Sí, parece que fue ayer, pero hace 35 años la Jornada de Epifanía tenía como lema este título: Servidores de la comunidad. 


En la reflexión de aquel año se hacía referencia a unas palabras del Cardenal Malula, en su carta del Centenario de la Segunda Evangelización del Zaire, decía " Un laicado mayor de edad y responsable tenía que ocupar su puesto  en la Iglesia tan predominantemente clerical de la época misionera. Tareas de responsabilidad que antes eran exclusivas del clero, hoy son asumidas y realizadas muy bien por los laicos. Surgen ministerios nuevos a impulsos del Espíritu del Señor".

Como vemos son palabras todavía muy actuales y todavía tarea que realizar. "Los catequistas-seguía la reflexión- como los misioneros son artesanos de la comunidad. A ella dedican lo mejor de sus vidas. El testimonio de su fe, tal vez sencilla, pero profunda y sólida, se concreta a menudo en el servicio a los hermanos.

Artesanos de la esperanza y entusiasmo que hoy nos ofrecen las iglesias jóvenes. El catequista es un sembrador de esperanza entre su gente porque la Buena Nueva es noticia de esperanza y de liberación.

¡Qué generosidad de estos laicos/as, cuánto de agradecer  que han creado comunidades cristianas y no han reivindicado ninguna autoridad ni privilegios! Inspirados /as por el Espíritu han sido creadores anónimos  de comunidades creyentes.

martes, 21 de noviembre de 2017

CREADORES DE COMUNIDAD. JORNADA DE CATEQUISTAS NATIVOS Y DEL IEME

La sorpresa fue muy grande para mí: En todos los poblados (más de cien) de la inmensa parroquia que se nos había encomendado al sur del país, los cristianos celebraban en la mañana de cada domingo el Día del Señor. ¡Admirable¡ ¿Y cómo se las arreglan con sólo dos sacerdotes para garantizar la celebración del domingo por todos los rincones? El catequista (delegado de la Palabra se le llama en América Latina) acoge a la comunidad cristiana de su lugar que se dispone para la celebración. Llegan los lectores con su Biblia y las lecturas repasadas previamente para proclamarlas con claridad a la asamblea. Y los músicos y cantores con sus guitarras e instrumentos... La asamblea se va congregando, se saludan unos a otros y se disponen a celebrar el Día del Señor: se canta, se escucha la Palabra de Dios, se acoge con atención el comentario sencillo del catequista, se alimentan en la comunión cuando disponen de ella, se dan los avisos y se toman los acuerdos para la semana. En las otras capillas evangélicas del poblado también se congregan sus cristianos. ¡Es el Día del Señor!


La Palabra proclamada, acogida y celebrada en el domingo se desgrana en vida en Dios durante la semana: los ancianos y enfermos son visitados y se ora con ellos en sus casas, los niños y jóvenes tienen su catequesis, los responsables se reúnen para preparar la celebración siguiente y para dar seguimiento a las tareas de la comunidad. Son ellos (catequistas o delegados de la Palabra los que cuidan y garantizan día a día la marcha de la comunidad. Una vez al año llega el sacerdote y se tienen la eucaristía, los bautismos y las bodas, si las hay. Y el aire de fiesta es aún mayor ese día.


La iglesia en los lugares de misión gasta sus principales energías en formar responsables de las comunidades (catequistas o delegados de la Palabra); los reúne una o dos veces al año para capacitarlos en cursos y talleres y les acompaña en su vida de fe. Ellos son cristianos adultos y ejemplo de fe y de vida creyente: ¡CATEQUISTAS CREADORES DE COMUNIDAD!  



Lo que sentimos sobre ellos lo retrata con acierto el cartel editado para esta Jornada Misionera de Epifanía: una comunidad reunida y asentada sobre la Palabra de Dios, que le va dando forma de corazón, haciéndole sentir que es portadora de la ternura de Dios derramada sobre ella y la envía a derramar ese amor sobre los pequeños y los pobres siguiendo a Jesucristo que está entre ellos (es a la cruz hacia la que todos orientan su mirada). Esa es la COMUNIDAD cristianas que cada CATEQUISTA se esfuerzan en CREAR con el impulso que viene del Espíritu.