Con gran satisfacción concluyó la Asamblea Continental del IEME en Japón.
Hubo tiempo para todo: para encontrarnos y disfrutar
(impresionante el día de paseo a Himeji –J.A.Izco de anfitrión- con su
espectacular castillo), para reflexionar y meditar (los aportes de nuestro
Pedro Arbella y del claretiano JMª Abella muy enriquecedores), para disfrutar
del arte culinario nipón y sus deleites (sobre todo en pescado), y, por supuesto,
para rezar con calma y con sosiego como muy bien ellos saben hacerlo.
Después de la Asamblea nos desperdigamos unos por un lado y
otros por otro y ahí pudimos disfrutar aún más de las peculiaridades de cada
lugar, mezclados los de los dos países (Japón y Tailandia) con los 3 que fuimos
de la Dirección General. Ahí Cirilo Orradre se movía como pez en el agua,
borrando casi la ausencia de sus cinco años en España y dejándose querer por
“emperadores, reinas y princesas”…
José Mª Rojo G.
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