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martes, 10 de marzo de 2020

CONFERENCIA EN MADRID




El sábado día 7, en el salón de actos de los padres Teatinos de Madrid, Tuvo lugar la mesa redonda en torno al tema “Mujer y misión”, desde la perspectiva de la Misión ad Gentes, y enmarcada esta fecha dentro del “día de la mujer”. Los componentes fueron: Eliete, brasileña, colaboradora en la acogida e integración con los emigrantes además de  catequista, en Sala de los Infantes (Burgos) la Consagrada de la Fraternidad Misionera Verbum Dei, Maribel, con una larga experiencia misionera en Filipinas, junto al matrimonio costarricense, compuesto por Christian y Andrea, del movimiento Ekumene, que nos contagiaron  su ilusión por su futura misión, en la República Democrática del Congo. Todos con sus testimonios, llenos de compromiso y esperanza invitaron a la audiencia a caminar en esa misma senda, especialmente con los más pobres de la tierra. Este evento esta enmarcado dentro de la celebración del Centenario del IEME (1920-2020)

jueves, 5 de diciembre de 2019

CAMPAÑA EPIFANÍA

viernes, 14 de diciembre de 2018

CAMPAÑA EPIFANIA 2019


  


miércoles, 13 de diciembre de 2017

CATEQUISTAS MISIONEROS, ESPERANZA DE LA IGLESIA

En la Jornada misionera de 1980, hace ya 37 años se escribía la siguiente reflexión en torno a este título que precede y que era el lema de aquel año:



"El catequista o animador de la comunidad fue una figura clave en la evangelización de muchos países. Su bicicleta recorrió los más remotos poblados de la selva. Su lengua repitió incansablemente a cientos de hombres y mujeres lo más esencial del mensaje cristiano. Su dedicación desinteresada y su celo, aun en las más grandes dificultades y peligros, arrastraron a mayores y niños hacia la fe cristianan.

El catequista instruía, visitaba a los enfermos, preparaba a quienes iban a recibir los sacramentos, presidía las celebraciones de la palabra y era el mediador entre el misionero y los cristianos.

La remodelación de la Iglesia local como comunidad de fe y de acción con ministerios propios ha multiplicado los catequistas. Hoy empiezan a ser fruto de la propia comunidad a la que sirven. Es así como la comunidad se engendra, crece y fortalece.

El objetivo es claro: que cada comunidad cristiana esté dotada de sus propios anunciadores y formadores de la fe. El catequista de antes, venido de fuera, anunció la fe que desembocó en comunidad. El catequista de hoy anuncia desde la joven comunidad la fe que se hace vida y crece.