Unas crónicas africanas, desde "La Continental" y V

lunes, mayo 22, 2017

Nuestro 20 de mayo comenzó "hacía las 7" (hora "africana") con la Misa que presidió Paco, y en la que José Luís renovó su "caducado-ya" compromiso como asociado del IEME por otros 5 años.

Amanecer en África

Dejamos la hospedería "Obispo Potani" tras el desayuno para coger alguna furgoneta-taxi y un coche-taxi para ir al Centro Pastoral San Kizito. Allá fuimos acogidos por el director del centro que nos ofreció un (nada frugal) desayuno, nos explicó el funcionamiento del centro, los retos que tienen con el apostolado bíblico (nos mostró las nuevas biblias en las 3 lenguas mayoritarias de la diócesis), a cuya cabeza se encuentra como delegado, y nos mostró las dependencias del lugar, que a su vez tiene el templo parroquial de una de las 7 actuales parroquias de Solwezi.


De allá pasamos a una casa hogar para niños discapacitados (o "con necesidades especiales") físicos que llevan unas religiosas Baptistinas. Primero estuvimos con una de las hermanas que nos presentó la vida de la comunidad y el proyecto (siempre en manos de la Divina Providencia) que llevaban, y luego nos introdujo entre los pequeños, con los que pasamos un rato agradable.

Los caminos nos llevaron entonces a un mercadillo local que recorrimos saludando aquí y allá a las muchas personas, tenderas, que con su sonrisa y en diferentes lenguas nos daban los buenos días y ofrecían sus variadísimos productos.

Algunos terminamos la mañana tomando una cervecita (o un refresco o una sidra) en un bar local.
Vuelta al centro de operaciones, un momentito, de allí salimos después de la 13,00 para ir a pasar el día en el campo. Un microbús de la diócesis, conducido por el sacerdote secretario del obispo, nos llevó a un "lodge" (una zona verde, bien cuidada, bañada por un río, con unas casitas-refugio, restaurante...) donde disfrutamos de una linda tarde de campo y barbacoa, con algunos sacerdotes, un seminarista y una religiosa locales. Después de ver unos "rápidos" del río del lugar, volvimos a casa.
Tras un rato de relax, tuvimos las vísperas que dirigió Isidoro.

Después de la cena, nos encontramos en la salita de trabajo para ver, primero, qué mensaje queremos dejar a la Dirección General del IEME, y, luego, concretar nuestra presencia y aportación a la convivencia de verano de este año.

En ese momento (20'53 h) nos sorprendió la visita del obispo (recién llegado de Kenia), Charles Kasonde, con el que pasamos casi una hora de diálogo-compartir sobre la vida de la diócesis y la experiencia del IEME en general y en África en particular. Al final, él mismo hizo una oración y nos impartió su bendición. Le acompañó en algún momento el vicario general, que ya estuvo anteriormente con nosotros.
Acabamos la reunión con una evaluación (👍🏾👍🏾👍🏾) de estos días, la programación del día siguiente, y el tan apetecido aperitivo...
¡A descansar, ya, que son casi las 11!


Aunque la Continental ha acabado, esto no es "The End"...

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