FESTEJANDO AL PATRÓN SAN FRANCISCO JAVIER

domingo, diciembre 06, 2015

Desde el día 3 de diciembre hemos estado viviendo en esta casa una explosión de vida. Primero por la fiesta de San Francisco Javier que llenó la saca de compañeros y amigos venidos de todas las regiones y especialmente de Madrid. 

Vista de la capilla

  Ya desde el día 2 comenzaron a llegar los compañeros. Rezamos en la tarde las Vísperas solemnes y tras la cena como siempre se animaron a dominó y mus. La mañana del mismo día tres se fue llenando de compañeros y se pudieron tener la reuniones acostumbradas de Jubilados por un lado y Residentes en España por otro. 

Reunión Jubilados

La presencia del arzobispo Carlos Osoro, para la celebración de la Eucaristía y la comida, aunque se hizo de esperar un poco, ayudó a hacer de esta pequeña comunidad del IEME un espacio eclesial dentro de la vida diocesana de Madrid. El arzobispo fue cercano a todos los sacerdotes que se encontraban y a todas las personas que se congregaban.

OMP y DDM

En la celebración, alentó los trabajos para la Misión. “lo que vale es hacer el gusto del Señor y este es encontrarse con el ser humano”, por tanto la salida para este encuentro es fundamental en la Iglesia. Anunciar el Evangelio es la gran tarea, aún pendiente de la Iglesia. “El Señor-nos decía D. Carlos- nos invita a ir al mundo entero” ”Quiere que salgamos, a un mundo no hecho de descartes, sino inclusivo”  “urge el salir” “porque hay que devolver el cuadro que Dios al comienzo de la creación quiso poner”. “Hay que hablar lenguajes nuevos, la lengua de la entrega, del servicio, es el lenguaje de Dios, hay que hablar la lengua nueva”.

Celebrantes

El arzobispo bendijo al IEME y toda su tarea, porque le recuerda a la Iglesia  que lo nuestro es salir, porque en la Iglesia hay una gran tentación de atrincherarse y olvidarse de la Misión.

Dentro del marco de la celebración tuvo lugar el juramento de Javier Trejo que tuvo como testigo especial al propio D. Carlos Osoro. Javier Trejo , sacerdote de la archidiócesis de Valencia está destinado al grupo de Cuba. En breve saldrá para este país caribeño.

Firma del obispo


La comida ayuda a redimir el cuerpo, pero también el corazón porque es momento no sólo de comer sino de encontrarse y aliviar la ausencia amigable. Y así se vivió por todos que buscaron el lugar de la amistad y del recuerdo.

Un almuerzo para todos



El día 5 tuvimos la fiesta de los cariñósamente llamados “EX”, pero quizás muchos más entrañados en el IEME que los propios. Estuvieron con sus parejas. Maravillosas todas. Hubo ausencias por los motivos que nos presiona la vida. Los convocados se reunieron contándose vida y obras. Después tuvimos la celebración de la Eucaristía presidida por José María Rojo y concelebrada por Luis M. Avilés. Una celebración que rescataba canciones pasadas y vida misionera. Se vivía la COMUNIÓN.

Capilla y amigos del IEME

Tras la celebración la comida, sencilla, pero sabrosa, tortillas, empanadas, salchichas, patatillas, pimientos, ensalada  con salsa rosa, vino, cerveza….etc y tras la comida una velada llena de humor, canciones, actuaciones, chistes, poesías, realmente sabrosa, mantenida y amenizada por Miguel López del Bosque.

Amigos del IEME

Tras marcharse todo el mundo quedó el silencio y el deseo de encontrarnos un año más, si los cuerpos y las fuerzas continúan.

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