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EL INSTITUTO ESPAÑOL DE MISIONES EXTRANJERAS (IEME)

lunes, diciembre 01, 2014

Qué curioso! Ha tenido que levantar la voz el Papa Francisco diciendo “¡O la Iglesia -toda- es misionera, o no es la Iglesia de Jesucristo!” para que nos pongamos las pilas… Ojo, todos lo repetimos –desde los obispos al último grupo parroquial- otra cosa muy distinta será vivirlo y sacar las consecuencias. Y eso es lo importante.

Cartel en catalán/ català

Afortunadamente sí hay quienes lo hacen: “Amigo -le decían a uno de nuestros sacerdotes en una parroquia de Madrid, queremos que nos ayudes a que la parroquia sea misionera, se abra hacia dentro y hacia afuera, hacia nuestra realidad de aquí y hacia los otros pueblos”. Y se han puesto manos a la obra dando pasos y afrontando dificultades.

Sí, nosotros, los sacerdotes del IEME, sabemos bien que no basta con soñar ni con palabras bonitas, que hay que comenzar por lo más chico y concreto e ir creciendo. No sirve de nada plantearnos el “ir un tiempo a un país de misión a hacer no sé cuántas cosas” y no interesarnos por cómo viven o malviven los parados, los emigrantes, los enfermos crónicos, los jóvenes sin estudio ni trabajo, etc en nuestros barrios o pueblos. No sirven de nada discursos muy bonitos sobre la solidaridad internacional, el cambio climático, los derechos de los pueblos indígenas en A. L. o las etnias marginadas en África o Asia y después no querer saber nada de la valla de Melilla, derrochar el agua irresponsablemente o culpar a los emigrantes y gitanos de todo lo malo que hay a nuestro alrededor…

Comenzamos la misión por dentro, entre nosotros, comprometiéndonos a tope por cambiar nuestro entorno ¡pero no nos quedamos ahí! Si somos cristianos queremos que todos y en todos los países conozcan que tenemos un Padre/Madre que nos ama a todos, que Jesucristo es nuestro hermano, que murió dejándonos el mejor ejemplo de entrega y fraternidad y que el Espíritu se nos adelanta fomentando los valores del Reino para que otro mundo mejor sea posible.

Por eso los sacerdotes del IEME  que estamos en España sentimos la obligación de animar la sensibilidad misionera de todas nuestras diócesis y parroquias: que nuestros obispos sean misioneros, que los sacerdotes sean misioneros, que los laicos sean misioneros, pero no de palabra, sino de hecho. Lo hacemos con la cabeza bien alta y con gusto, porque sabemos es la voluntad del Padre.

Y por eso nos vamos fuera, testigos en países que nos necesitan más, para seguir siendo “diocesanos de Burgos, de Ciudad Real, de Lugo, de Gerona o de Almería…” que se la juegan por la misión, por una iglesia nueva y un mundo nuevo donde el evangelio sea más creíble por nuestra palabra y por nuestro testimonio.

Que ¿cómo “nos” ayudáis en esta Campaña de Epifanía? Lo primero y principal, viviendo como auténticos cristianos: comprometidos, solidarios, entregados al servicio generoso y eficaz de los demás… construyendo comunidades cristianas samaritanas, que sean ejemplo de apertura y vivencia de los valores del Evangelio, alegres,… Luego sí, vendrán la oración -¡la necesitamos!- y la solidaridad económica, generosa pues “ellos” suelen estar peor que nosotros.

Será la mejor manera de que los sacerdotes del IEME sintamos que somos vuestros sacerdotes en la vanguardia misionera.


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